danke

Alguna vez escuché a alguien decir que la vida siempre tiene un plan para todos nosotros, pero que ese plan era sólo eso: un conjunto de escenas, y que nuestras acciones eran sumamente necesarias para tejer todo y formar una película completa. Todas estas escenas, para bien o para mal, son parte esencial de nuestro aprendizaje, y nuestra madurez está sustentada por cualesquiera altibajos sean por los que tuviéramos que pasar. Es así como todo plan está diseñado precisamente con el fin único de lograr nuestra felicidad plena.

Yo no sé si durante los últimos 365 días hice lo que tenía qué hacer en el momento adecuado. La vida me golpeó duro tantas veces que aún dudo un poco de realmente haber acertado. Pero hay algo que me deja tranquilo, y eso es que siempre actué como mejor creí en su momento. Y, en el final, terminé más feliz que antes, agradecido infinitamente con todas las personas que formaron parte de mis días, y con la persona que hoy por hoy es dueña de mis pensamientos.

No sé exactamente cómo definir el 2011. Me aferro en pensar que fue un muy buen año, aún y cuando mi corazón grite lo contrario. En una mano sostengo los peores momentos de mi vida, mientras la otra increíblemente terminó llenándose con las enormes bendiciones que significan la familia, la salud, los amigos, el amor, y el tiempo. Siento que, a veces, es necesario caer, para así aprender a ser humilde, sencillo, y sobrio, en el momento que la vida decida ponerte en la cima.

En términos generales, emprendí los viajes que más han marcado mi vida. Descubrí y aprendí lo que jamás creí posible. Aprendí de tantas culturas, personas y sentimientos que no creí tener. Pero más que observar una infinidad de paisajes, comidas, y tradiciones, conocí mis miedos, mis sueños, a quien hoy creo la razón de mi felicidad, y sobre todo, me conocí a mí mismo, y gracias a eso hoy me considero alguien diferente, y alguien mejor.

Todos los momentos, buenos y malos, los guardo en el estante de mi vida, porque a partir de hoy abro un nuevo volumen, y comienzo a escribir otro capítulo más en la novela de mi vida. Hoy todo es un boceto, hoy todo es parte de mi imaginación, y aún así, hoy pongo mis metas, sueños, ilusiones, y corazón, en esta nueva etapa, esperando, como siempre, vivir una aún mejor historia.

 

Gracias en Alemán

Trescientos sesenta y cinco noches más para soñar con ella.

Paz.

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Después de hoy

Chiquilla, no llores más. Si cierras los ojos verás que aún sigo aquí, junto a ti. Prometí no marcharme y no lo haré. Mi corazón está contigo y yo, también. No sé ni quién eres, niña hermosa, pero puedo invitarte a volar y a descubrir que me quieres.

Aquí me ves, y aquí estoy, donde siempre, a tu lado. He estado buscando tu corazón para que me despierte, para que me haga salir y volar y para sentir e imaginar una vez más. Todo lo puedo dar porque ya siento que te necesito, que eres parte de mí. Para estar acá hay más razones que estrellas, más sonrisas que ratos amargos y sí, más amor que dolor.

Puedo saber sin preguntarte que tu corazón está tan partido como el  mío, que de lo que me resta no se junta ni un suspiro, pero también sé que no te haré soñar. ¿De qué sirve hacernos soñar si lo dejamos en eso, sueños?

Te quiero dibujar realidades, con un presente fabricado fielmente a tu medida, pintando con dulces acuarelas un futuro juntos, con tonos tan brillantes como tu sonrisa, con la profundidad de tu mirada antes perdida, con paisajes llenos de flores, con la luna encendida, de dos y mil colores.

Mi mano también está aquí, entrelazada a la suavidad de la tuya. Cuando quieras caer, cuando sientas perder, cuando la vida sea lo suficientemente injusta como para hacerte llorar, la tendrás ahí, sujetando tu brazo con más amor que ayer, pero mucho menos que mañana.

Tus brazos alrededor de mí, un beso y una broma que te provoque una nerviosa risilla. Mis brazos alrededor de ti, un te amo y una voz susurrándote una cancioncilla. Y así los dos, sin frío, sin miedo, sin dudas.. Porque si estás acá, conmigo, nada me falta, y si estoy allá, contigo, haré que nada te falte.

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cielo de un solo color

Festival del globo

Me gustas.
Me gustan tus besos,
siempre en el momento.
Me gustan tus abrazos,
tan cálidos, tan perfectos.

Me encantas.
Me encanta tu voz,
como acaricia mi oído.
Me encanta tu ímpetu,
tan dulce, tan distraído.

Me fascinas.
Me fascinan tus ganas,
siempre ahí, permanentes.
Me fascina tu sonrisa,
alegre, constante.

Me enloqueces.
Me enloquecen tu aroma,
tu piel, tu pelo.
Me enloquecen tu boca,
tus ojos, tus celos.

Me matas.
Me matan tus dudas,
tu inseguridad.
Me mata tu desconfianza,
tu frialdad.

Me gusta tanto quererte.
Me encanta aún más imaginar.
Me fascina mirar al futuro y verte.
Me enloquece  pensar que ya no estarás.
Me matas, de verdad, me matas si te vas.

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se nos muere

Yo voy por las noches volteando a la luna y
buscándole una razón a este amor incauto;
tú vas por los días sin dar una y
caminando al son de tu adiós ingrato.

Yo tengo tu última sonrisa en un suspiro;
tú guardas un beso mío entre tu suela y el piso.

Yo le pido un minuto más contigo
al cielo, a Dios, o a yo quién sé;
tú apresuras tu paso sin decir
a dónde, sin decir por qué.

Yo me esfuerzo por esconder mis lágrimas, mi orgullo;
tú te esmeras en quitarme lo único que me queda tuyo.

Yo ya no encuentro mis ganas
de vivir, de seguir si no estás tú;
Tú aquí como siempre ganas,
te vas con mi vida, mi luz.

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a quién quiero engañar

Voy buscando una razón y no la encuentro. Por mi mente hay dos lágrimas dibujándose que, tres te-extraños después, logran reflejarse en mis ojos, recorriendo lentamente mis mejillas, cayendo cuatro segundos que son horas, cinco pies que son basura, hasta tocar el suelo.

Sobre el mismo sitio estoy parado, viendo los días ser noches y las noches ser estrellas fugaces, descontando juntas lo poco que aún tengo dentro. Esté feliz, enojado, o yo qué sé,  tu recuerdo termina por volver, y eso es lo triste. Quiero tener algo para darte, y las mil piezas de mi corazón ya no encajan. Besarte me desata mientras tu voz diciendo te-quieros anuda mi garganta. Así pasa el tiempo aquí adentro, sin saber qué hacer conmigo y buscando algo que me diga qué hacer contigo, con tu luz y con tu sombra, con las dos caras de tu moneda; algo que se apiade y le dé un mínimo significado a mis sentidos, una forma de ordenar mis palabras.

Si estuvieras aquí todo iría tan bien. Si pudiera tomar tu mano cuando más la necesito. Si los días fríos vinieran acompañados de tus brazos. Si tu hombro estuviera aquí para curar mis lágrimas. Si tu voz fuera mi canción de cuna en las noches. Si pudiera dormir sabiendo que aquí te vas a quedar. Si tu mano estuviera aquí para levantarme. Si tus labios susurraran eso que tanto necesito escuchar de ti. Si cada amanecer estuvieras aquí, al alcance de un beso. Si en realidad estuvieras aquí… Si tan sólo estuvieras aquí, estoy seguro de que todo iría tan bien.

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segundos

1,2,3,4,5,6,7,8,10032483925 segundos si tú quieres. Dime cuánto más. Dime cuánto tengo que sufrir, recordar, cuánto tengo que aguantar. Tú dime hasta donde voy, dame el límite al que tengo que llegar, el punto sin retorno, el fin después del infinito. Dime por favor. En este momento deja de soñar y piensa, deja de pensar y actúa, deja de actuar y siente. Detén todo lo que soy, derrumba todo lo que fui, no importa… Piensa en todo lo que seré y sonríe. Voltea atrás y sonríe como nunca, sé feliz como siempre y tenme presente ahí. Ni un beso, ni una caricia, pero sí el aire que te hacía falta, el sol que dejó de salir, la luna que llora en las noches pensando en ti, el poeta que dejó de escribir. Toma todo lo que puedas, afiánzate a ello, agárralo y no lo dejes ir. Del mar a las nubes, de las nubes al cielo y de ahí hasta un sueño imposible, impensable, improbable. Respira mis recuerdos, mi aroma, mi amor, y jamás, jamás te rindas, porque yo también jamás me rendiré.

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cuánto más

Cada mañana despierto y te pienso. Duermo y te sueño. Y me doy cuenta de que lo único que le hace falta a mi vida eres tú. Necesito sentir tu cuerpo y tocar tus labios, pero por más que intento jamás te encuentro donde siempre solía hacerlo; hoy ya no me hablas, ni me abrazas ni me besas, y yo, por mi parte, ya no puedo más. Me pides que te olvide y no puedo, me pides que te saque y la verdad es que no quiero. Me abriste los ojos sin saber quién era y lentamente te colaste en mis sueños para ponerme a imaginar un mundo completo a tu lado, ese mismísimo mundo que hoy no me deja seguir.

No quiero aceptar mi realidad. No quiero escuchar las mentiras de la gente intentando convencerme diciendo que todo está bien, porque claramente no lo está y jamás va a estarlo. Mientras me sigan faltando tus besos yo seguiré sufriendo y seguiré cayendo preso de tus memorias para después poco a poco morir por recuperar tu amor. Te confieso que me acostumbre a vivir con tu presencia, a respirar tu aroma y me puse a depender de tus sonrisas. Mi universo está contigo y se está colapsando por culpa de mi jodido orgullo. Mis días dejaron de ser útiles y hoy son noches infinitas. El tiempo se detiene y mi corazón también lo hace cada vez que tu nombre está en mi cabeza. De la forma más obsesiva extraño cada cosa de ti, desde el sabor de tus labios, tus tontos corajes, tu hermosa sonrisa, y hasta tu estúpida afición por la nieve de vainilla.

Lo siento, pero no voy a sacarte porque no quiero hacerlo, porque mientras viva sin ti siempre estaré a la espera de verte una vez más para sentirme vivo nuevamente. Y aunque me estás arrancando mis ganas de vivir, no te deseo mal, créeme. Tú ya hiciste tu vida y lo entiendo. Ahora entiéndeme tú y sobre todo entiende a este amor borracho de ti que ni quiere ni va a renunciar. Van a pasar mil amaneceres y mil amores más por tu vida, pero si de algo estoy seguro es que esa misma cantidad de veces he terminado por rendirme; y si de algo puedes estar segura, es que este loco sentimiento hacia ti jamás va a hacerlo.

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mar de costumbres

Levanto el semblante,
mi corazón duro.
Mis ojos son mares
y en ellos me hundo.

La soledad llama
y el aire me grita.
Vivo en eclipses de
ausencias malditas.

Escucho tu voz
en mis tardes de invierno.
Mis noches son frías,
los días, infiernos.

Tu ausencia me pesa,
y el tiempo me engaña.
Te borra mi mente,
y mi boca te extraña.

Persigo tu sombra
y termino perdido.
Creció la distancia,
mas no el olvido.

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castillos en el aire

Ilusiónate, vive tu vida y pretende ser feliz. Sígueme destruyendo y acaba con todo lo que aún queda de mí, de tí, de nosotros.

Sonríe cuando pienses en mí, cuando recuerdes cómo me arrodillé a tus pies más de una vez y cómo lloré tu partida, intentando borrar tus pasos que te alejaban cada día un poco más.

Besa los labios de alguien más y convéncete de olvidar mis besos, mi entrega, mientras yo sobrevivo con el último suspiro que dejó tu presencia.

Duerme y suéñate en otros brazos. Llena tu mundo de fantasías inútiles, las mismas fantasías e ilusiones que tuviste conmigo y que tarde o temprano desaparecieron por culpa de tus ambiciones, tu baja autoestima y tu egoísmo.

Disfruta cada momento, cada pensamiento y cada falsa esperanza, porque el mundo sigue girando y va a llegar el día en que comiences a vivir mi llanto, mi coraje, y esta gama inexplicable de sentimientos de mierda que te quieren desaparecer. Vas a sufrir y mi tristeza se hará tu tristeza. Tu mente se va a llenar de recuerdos, de mi voz, de mi aroma, y vas a extrañar mi estúpida costumbre de enamorarte y de llenarte de palabras hermosas y cursilerías que hoy en día devaluaste. Tu vida va a estar vacía. Tus días se harán noches eternas y en tu corazón no va a brillar sol alguno. Te vas a derrumbar lentamente de la forma más dolorosa y tu corazón se va a endurecer para no querer sentir nuevamente.

Vas a llorar. Vas a sentir morir. Y sin embargo, mi hombro siempre estará ahí esperándote, para que cuando más le falte magia a tu vida tengas la confianza de apoyarte en él y de ilusionarte nuevamente con eso que hoy detienes: mi vida.

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borra tus huellas

Miento si te digo que estoy bien y que en las noches ya no pienso en tí. Me quitaste mi inspiración y mis sueños. Te llevaste mis ganas de vivir y mis ilusiones; mis palabras, mis sentimientos, mis lágrimas, todo se ha ido tras de tí y tú ni en cuenta, todo te importa un carajo. No sé cuánto tiempo puedo fingir que estoy bien, que nada pasa, mientras, sigo engañándome a mí mismo pensando que todo estará mejor. Te detesto. Quiero gritarte, maldecirte por todo el desprecio que me causas. Quiero que sufras, que llores y que tus días se vuelvan oscuros como los míos; que sientas morir mientras a mí me importe una mierda lo que contigo pase.

Y sin embargo me muero por abrazarte, por besarte y por recordar tu sabor, tu olor y tu voz en una llamada tan solo una vez más. Eres mi mundo y por más que intento no te puedo sacar. Cada segundo de silencio recuerdo tu voz. Cada minuto de soledad recuerdo tu presencia. Mis días se tratan de tí, de luchar sin armas, de pelar sin fuerza contra algo imposible. Tus sueños son mis pesadillas, tus días son mis noches y tu felicidad, por más que lo evito, es mi agonía, y no me queda más que conformarme con creer que cualquiera sea mi maldito destino será mejor que esto. Desapareciste cada cosa que era especial en tí, y mientras, yo sigo cayendo y sigo hundiéndome, levantando mi brazo y soñando que un día de estos llegue tu mano a levantarme una vez más.

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