a quién quiero engañar

Voy buscando una razón y no la encuentro. Por mi mente hay dos lágrimas dibujándose que, tres te-extraños después, logran reflejarse en mis ojos, recorriendo lentamente mis mejillas, cayendo cuatro segundos que son horas, cinco pies que son basura, hasta tocar el suelo.

Sobre el mismo sitio estoy parado, viendo los días ser noches y las noches ser estrellas fugaces, descontando juntas lo poco que aún tengo dentro. Esté feliz, enojado, o yo qué sé,  tu recuerdo termina por volver, y eso es lo triste. Quiero tener algo para darte, y las mil piezas de mi corazón ya no encajan. Besarte me desata mientras tu voz diciendo te-quieros anuda mi garganta. Así pasa el tiempo aquí adentro, sin saber qué hacer conmigo y buscando algo que me diga qué hacer contigo, con tu luz y con tu sombra, con las dos caras de tu moneda; algo que se apiade y le dé un mínimo significado a mis sentidos, una forma de ordenar mis palabras.

Si estuvieras aquí todo iría tan bien. Si pudiera tomar tu mano cuando más la necesito. Si los días fríos vinieran acompañados de tus brazos. Si tu hombro estuviera aquí para curar mis lágrimas. Si tu voz fuera mi canción de cuna en las noches. Si pudiera dormir sabiendo que aquí te vas a quedar. Si tu mano estuviera aquí para levantarme. Si tus labios susurraran eso que tanto necesito escuchar de ti. Si cada amanecer estuvieras aquí, al alcance de un beso. Si en realidad estuvieras aquí… Si tan sólo estuvieras aquí, estoy seguro de que todo iría tan bien.

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segundos

1,2,3,4,5,6,7,8,10032483925 segundos si tú quieres. Dime cuánto más. Dime cuánto tengo que sufrir, recordar, cuánto tengo que aguantar. Tú dime hasta donde voy, dame el límite al que tengo que llegar, el punto sin retorno, el fin después del infinito. Dime por favor. En este momento deja de soñar y piensa, deja de pensar y actúa, deja de actuar y siente. Detén todo lo que soy, derrumba todo lo que fui, no importa… Piensa en todo lo que seré y sonríe. Voltea atrás y sonríe como nunca, sé feliz como siempre y tenme presente ahí. Ni un beso, ni una caricia, pero sí el aire que te hacía falta, el sol que dejó de salir, la luna que llora en las noches pensando en ti, el poeta que dejó de escribir. Toma todo lo que puedas, afiánzate a ello, agárralo y no lo dejes ir. Del mar a las nubes, de las nubes al cielo y de ahí hasta un sueño imposible, impensable, improbable. Respira mis recuerdos, mi aroma, mi amor, y jamás, jamás te rindas, porque yo también jamás me rendiré.

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cuánto más

Cada mañana despierto y te pienso. Duermo y te sueño. Y me doy cuenta de que lo único que le hace falta a mi vida eres tú. Necesito sentir tu cuerpo y tocar tus labios, pero por más que intento jamás te encuentro donde siempre solía hacerlo; hoy ya no me hablas, ni me abrazas ni me besas, y yo, por mi parte, ya no puedo más. Me pides que te olvide y no puedo, me pides que te saque y la verdad es que no quiero. Me abriste los ojos sin saber quién era y lentamente te colaste en mis sueños para ponerme a imaginar un mundo completo a tu lado, ese mismísimo mundo que hoy no me deja seguir.

No quiero aceptar mi realidad. No quiero escuchar las mentiras de la gente intentando convencerme diciendo que todo está bien, porque claramente no lo está y jamás va a estarlo. Mientras me sigan faltando tus besos yo seguiré sufriendo y seguiré cayendo preso de tus memorias para después poco a poco morir por recuperar tu amor. Te confieso que me acostumbre a vivir con tu presencia, a respirar tu aroma y me puse a depender de tus sonrisas. Mi universo está contigo y se está colapsando por culpa de mi jodido orgullo. Mis días dejaron de ser útiles y hoy son noches infinitas. El tiempo se detiene y mi corazón también lo hace cada vez que tu nombre está en mi cabeza. De la forma más obsesiva extraño cada cosa de ti, desde el sabor de tus labios, tus tontos corajes, tu hermosa sonrisa, y hasta tu estúpida afición por la nieve de vainilla.

Lo siento, pero no voy a sacarte porque no quiero hacerlo, porque mientras viva sin ti siempre estaré a la espera de verte una vez más para sentirme vivo nuevamente. Y aunque me estás arrancando mis ganas de vivir, no te deseo mal, créeme. Tú ya hiciste tu vida y lo entiendo. Ahora entiéndeme tú y sobre todo entiende a este amor borracho de ti que ni quiere ni va a renunciar. Van a pasar mil amaneceres y mil amores más por tu vida, pero si de algo estoy seguro es que esa misma cantidad de veces he terminado por rendirme; y si de algo puedes estar segura, es que este loco sentimiento hacia ti jamás va a hacerlo.

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mar de costumbres

Levanto el semblante,
mi corazón duro.
Mis ojos son mares
y en ellos me hundo.

La soledad llama
y el aire me grita.
Vivo en eclipses de
ausencias malditas.

Escucho tu voz
en mis tardes de invierno.
Mis noches son frías,
los días, infiernos.

Tu ausencia me pesa,
y el tiempo me engaña.
Te borra mi mente,
y mi boca te extraña.

Persigo tu sombra
y termino perdido.
Creció la distancia,
mas no el olvido.

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castillos en el aire

Ilusiónate, vive tu vida y pretende ser feliz. Sígueme destruyendo y acaba con todo lo que aún queda de mí, de tí, de nosotros.

Sonríe cuando pienses en mí, cuando recuerdes cómo me arrodillé a tus pies más de una vez y cómo lloré tu partida, intentando borrar tus pasos que te alejaban cada día un poco más.

Besa los labios de alguien más y convéncete de olvidar mis besos, mi entrega, mientras yo sobrevivo con el último suspiro que dejó tu presencia.

Duerme y suéñate en otros brazos. Llena tu mundo de fantasías inútiles, las mismas fantasías e ilusiones que tuviste conmigo y que tarde o temprano desaparecieron por culpa de tus ambiciones, tu baja autoestima y tu egoísmo.

Disfruta cada momento, cada pensamiento y cada falsa esperanza, porque el mundo sigue girando y va a llegar el día en que comiences a vivir mi llanto, mi coraje, y esta gama inexplicable de sentimientos de mierda que te quieren desaparecer. Vas a sufrir y mi tristeza se hará tu tristeza. Tu mente se va a llenar de recuerdos, de mi voz, de mi aroma, y vas a extrañar mi estúpida costumbre de enamorarte y de llenarte de palabras hermosas y cursilerías que hoy en día devaluaste. Tu vida va a estar vacía. Tus días se harán noches eternas y en tu corazón no va a brillar sol alguno. Te vas a derrumbar lentamente de la forma más dolorosa y tu corazón se va a endurecer para no querer sentir nuevamente.

Vas a llorar. Vas a sentir morir. Y sin embargo, mi hombro siempre estará ahí esperándote, para que cuando más le falte magia a tu vida tengas la confianza de apoyarte en él y de ilusionarte nuevamente con eso que hoy detienes: mi vida.

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borra tus huellas

Miento si te digo que estoy bien y que en las noches ya no pienso en tí. Me quitaste mi inspiración y mis sueños. Te llevaste mis ganas de vivir y mis ilusiones; mis palabras, mis sentimientos, mis lágrimas, todo se ha ido tras de tí y tú ni en cuenta, todo te importa un carajo. No sé cuánto tiempo puedo fingir que estoy bien, que nada pasa, mientras, sigo engañándome a mí mismo pensando que todo estará mejor. Te detesto. Quiero gritarte, maldecirte por todo el desprecio que me causas. Quiero que sufras, que llores y que tus días se vuelvan oscuros como los míos; que sientas morir mientras a mí me importe una mierda lo que contigo pase.

Y sin embargo me muero por abrazarte, por besarte y por recordar tu sabor, tu olor y tu voz en una llamada tan solo una vez más. Eres mi mundo y por más que intento no te puedo sacar. Cada segundo de silencio recuerdo tu voz. Cada minuto de soledad recuerdo tu presencia. Mis días se tratan de tí, de luchar sin armas, de pelar sin fuerza contra algo imposible. Tus sueños son mis pesadillas, tus días son mis noches y tu felicidad, por más que lo evito, es mi agonía, y no me queda más que conformarme con creer que cualquiera sea mi maldito destino será mejor que esto. Desapareciste cada cosa que era especial en tí, y mientras, yo sigo cayendo y sigo hundiéndome, levantando mi brazo y soñando que un día de estos llegue tu mano a levantarme una vez más.

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despierta

Si supieras cuánto me gustaría que pusieras tu mente hace 730 días y te olvidaras de todo lo que ha pasado en este tiempo. Nuestra primera vez juntos, la primera vez que te abrí la puerta, la primera vez que me abriste tu corazón… Te quiero porque contigo aprendí a soñar y a levantarme todos los días pensando en tí. Te quiero, porque la vida me dio motivos para imaginar un futuro contigo y todos mis planes fueron abriendo un espacio para que entraras en ellos. Te extraño como no tienes idea. Extraño a la persona noble y segura de sí misma que se enamoró del chavo más inseguro y tímido del mundo.

Aunque, también te odio como no te imaginas. Odio que te importe tanto lo que los demás digan, y que los demás que jamás nos conocieron opinen y nos arruinen , cuando tu corazón es el único que puede decidir. Odio que mis palabras se las lleva el viento y que jamás leerás esto cuando durante dos años todo lo que ha salido de mí lo he escrito para tí. Me molesta que no contestes mis llamadas, cuando antes te sonrojabas al escucharme y el tiempo no existía mientras hablabamos. Detesto que la vida sea así, que me haga extrañarte y sufrir por un sueño imposible, y que cambie a las personas tan rápido que no te da la oportunidad de procesar lo que está pasando. Tú ya lo viviste, tú ya lo sentiste, tú sabes lo que me está pasando y sin embargo sólo pretendes vivir en un mundo en el que nada ha pasado y en el que te apoyaste en personas que te hicieron olvidarme y esconder algo que sé aún tienes ahí dentro.

Tus fotos, tus cartas, tus memorias, todo está roto, y aún así duermo con ellas todas las noches; aún así imagino besarte antes de dormir e intento convencerme de que sólo es un bache más que pronto vamos a tapar. Mis días se tratan de tí, por las noches mi sonrisa desaparece y en cada suspiro suelto un poco más de lo que aún me queda de vida. No soporto estar así, no aguanto las ganas de escuchar tu voz todos los días y que me digas cuánto me quieres, algo que aún hacías hasta hace poco.

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merci beaucoup

Me mintieron, lloré, y llegué a caer varias veces en el mismo día. Me cambiaron y hasta dejé de amar. Pasé por tragedias, enfermedades, huracanes, fracasos, tristezas. Viví confundido, me fui, dejé de escribir y de soñar con la vida, de pensar en ella. Me arrepentí y perdí muchas veces por confiar en otros. Peleé batallas que no me correspondían y terminé derrotado.

Sufrí, y a pesar de todo las páginas dieron la vuelta y seguí siendo el mismo enamorado, el mismo personaje loco por ella, por sus ojos, por su sonrisa.. Yo también mentí, reí y me levanté una y otra vez. Logré hacer ser un factor de cambio, de unión, y amé. Hubo días grises, claro, seis, una semana, diez tal vez, pero los 360 días restantes en el año disfruté días soleados, fríos, con el clima más increíble y maravilloso, gocé de salud, y pude salir de cada bache para terminar disfrutando triunfos y alegrías. Tomé decisiones importantísimas y volví a escribir, volví a soñar cuando más fue necesario, con más fuerza y con más vida. Gané por confiar en otros, y por permitir que ellos también pudieran confiar en mí.

Y ahora se cierra nuevamente ese libro lleno de aprendizajes y sabiduría, y es momento de agradecer a mi familia, a mis amigos, a todos los que me leen y a cada persona o elemento que formó parte de él, para bien o para mal. Hoy sólo queda abrir un nuevo libro, un nuevo volumen, y comenzar a imaginar su contenido para así llenar su índice de proyectos, personas, ideas, metas y sueños, y cruzar los dedos para hacer de ésta una aún mejor historia.

Trescientos sesenta y cinco noches más para soñar con ella.

Paz.

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dónde estás

¿En qué piensas cuando me besas? ¿Qué sientes mientras tocas mi piel y tus ojos se clavan en los míos? Yo pienso en tí, en volar, en reír, en caer, en todo y en nada a la vez. Todo va y todo viene, y sin embargo nada tiene explicación, nada logra detener mi mente y sacarla de palabras, de pensamientos, de suposiciones.

Más te pienso y más me piensas, y todo vuelve al mismo lugar, a la misma pileta de sensaciones, emociones y sentimientos. No me conoces ni sé quién eres, mas te quiero, y tú me quieres. Te necesito y te extraño, y no entiendo por qué, o tú no lo entiendes, o yo qué sé, pero lo hago, y no puedo dejar de pensar en eso

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11:11

Ya no digas más,  tus palabras me lastiman. Me lastima hablarte, besarte, pensar en tí, voltear y descubrir que en realidad nunca estuviste. No me dejas salir de ese mundo de sensaciones que provocas y aún así te pienso.  Porque aunque siempre termino mis noches esperándote, nunca llegas; y cada amanecer es querer saber lo que dejamos en el aire, mientras viajo a otros lugares, a otros planetas, para encontrarte.

nena a veces exagero, pero llevo días pensándote

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