Levanto el semblante,
mi corazón duro.
Mis ojos son mares
y en ellos me hundo.

La soledad llama
y el aire me grita.
Vivo en eclipses de
ausencias malditas.

Escucho tu voz
en mis tardes de invierno.
Mis noches son frías,
los días, infiernos.

Tu ausencia me pesa,
y el tiempo me engaña.
Te borra mi mente,
y mi boca te extraña.

Persigo tu sombra
y termino perdido.
Creció la distancia,
mas no el olvido.