Me mintieron, lloré, y llegué a caer varias veces en el mismo día. Me cambiaron y hasta dejé de amar. Pasé por tragedias, enfermedades, huracanes, fracasos, tristezas. Viví confundido, me fui, dejé de escribir y de soñar con la vida, de pensar en ella. Me arrepentí y perdí muchas veces por confiar en otros. Peleé batallas que no me correspondían y terminé derrotado.

Sufrí, y a pesar de todo las páginas dieron la vuelta y seguí siendo el mismo enamorado, el mismo personaje loco por ella, por sus ojos, por su sonrisa.. Yo también mentí, reí y me levanté una y otra vez. Logré hacer ser un factor de cambio, de unión, y amé. Hubo días grises, claro, seis, una semana, diez tal vez, pero los 360 días restantes en el año disfruté días soleados, fríos, con el clima más increíble y maravilloso, gocé de salud, y pude salir de cada bache para terminar disfrutando triunfos y alegrías. Tomé decisiones importantísimas y volví a escribir, volví a soñar cuando más fue necesario, con más fuerza y con más vida. Gané por confiar en otros, y por permitir que ellos también pudieran confiar en mí.

Y ahora se cierra nuevamente ese libro lleno de aprendizajes y sabiduría, y es momento de agradecer a mi familia, a mis amigos, a todos los que me leen y a cada persona o elemento que formó parte de él, para bien o para mal. Hoy sólo queda abrir un nuevo libro, un nuevo volumen, y comenzar a imaginar su contenido para así llenar su índice de proyectos, personas, ideas, metas y sueños, y cruzar los dedos para hacer de ésta una aún mejor historia.

Trescientos sesenta y cinco noches más para soñar con ella.

Paz.

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