Ya no digas más,  tus palabras me lastiman. Me lastima hablarte, besarte, pensar en tí, voltear y descubrir que en realidad nunca estuviste. No me dejas salir de ese mundo de sensaciones que provocas y aún así te pienso.  Porque aunque siempre termino mis noches esperándote, nunca llegas; y cada amanecer es querer saber lo que dejamos en el aire, mientras viajo a otros lugares, a otros planetas, para encontrarte.

nena a veces exagero, pero llevo días pensándote