No era del tipo de personas que se preocupa por lo que los demás opinan. Tampoco era de ese tipo de personas tristes que viven cabizbajas mientras su vida transcurre.Jamás había sido así, hasta ahora. Y es en este momento que la vida simplemente me está pegando, y duele.

Duele ser visto como la persona más fría e insensible. Duele no ser quien antes era. Duele conocer a las personas como realmente son y enterarme de la gran mentira en la que me hicieron vivir. Duele no ser el mismo escritor romántico de antes. Duele lastimar a la gente sin tener la intención de hacerlo. Duele que me lastimen con palabras que destrozan todo lo que soy. Duele ser el pilar de apoyo de la gente, cuando por dentro simplemente me estoy desmoronando. Duele no poder desahogarme por no tener el tiempo que antes sí tenía. Duele no tener la capacidad de llorar a gusto en el rincón que sea, el día que sea. Duele ir llenando este almacén de sentimientos encontrados, pero sobre todo duele que se va quedando sin espacio para lo que realmente es importante para mí y tener que lidiar con lo que los otros espera de mí.

Porque dejó de tratarse de mí para tratarse de los demás y, aún así, no puedo hacer lo suficiente para hacerlos y hacerme feliz.

es tan pobre mi presente que se endeuda soñando,
y es tan rico el pasado que aún sigo recordando,
Ricardo Arjona