Te acercas con tu cálida sonrisa
y preguntas por qué me enamoré de tí;
Y te abrazo para responderte
que no sé y quizá no sabré,
pero lo quiero descubrir.

Pareces sonreír cuando miro tus ojos,
y parecen bocas porque hablan.
Susurran millones de palabras,
y nadie puede escuhar,
esos versos tan hermosos.

Y preguntas cómo de ti pude
llegarme a enamorar,
si me enamoré de tu alegría,
de tus bellas fantasías,
y me enamoré de tu mirar.