Anciano, ¿por qué ya no
sales nunca de tu casa?
Cada día estás más triste
mientras el tiempo solo pasa.

Anciano ayer solías
pasear horas de costumbre,
hoy ya no ves la luz del día
y tu sonrisa se fue para siempre.

Anciano, ¿por qué olvidaste
el aroma de la juventud?
Parece que te resignaste
a no ver más el cielo azul.

Anciano, estás pegado
a esa silla con dos ruedas,
y como el aire, olvidas
el sabor de libertad.