Rezó mi alma noche y día,
y de tu amor se hizo presa,
en corazón de celdas frías,
y paredes de melancolía.

Me encerré en una cárcel
mental y sin salidas,
por querer tomar sumiso
a una rosa con espinas.

Mi corazón es diferente,
no se comporta igual que otros.
Quise esribir el poema más triste,
y te dediqué otro escrito incómodo.

La mano escribe para desahogarse,
y termino aún más atormentado,
más hundido en tu ausencia,
con un amor desgarrado.

Quise ser hombre enamorado,
y mi sensatez llegó a su fin.
No quería dejarte aún,
no me dí cuenta y te perdí.