Son de agua tus ojos,
por donde naufrago en las noches.
Donde duermo y descanso,
y amanezco entre tus poses.

Son de viento tus cabellos,
con el aire y su vaivén.
Donde vuelo por las tardes,
y también al atardecer.

Son de caramelo tus labios,
por donde te beso en secreto.
Donde encuentro un mar de gozo,
y te rozo, indiscreto.

Son de magia tus palabras,
vienen, van, y no me dejan.
Donde inspiras mis escritos,
y hacen que te los lea.

Son de tersa piel tus manos,
por donde se cruzan mis dedos.
Donde siento tu sentir,
y pienso sólo en tus deseos.