Me gustan muchos los días fríos y eso siempre lo digo; prefiero muchas veces estar en algo a estar ante algo. Y pienso que eso puede ser porque de cierta manera me hace recordar lo que ella me enseñó, mas mi alma ya no llora, y mi cuerpo ya no sigue sin fuerza: su huella se fue lejos, a otra dirección: sin razón.

Hoy quisiera despertarme lejos, quizá en el cielo: es donde ella me enseñó que aún estando ahí puedo perder. Pero a fin de cuentas desperté arrepentido de que no seas mas que mi ayer…

Ayer estuvimos juntos, mas hoy no estamos juntos más y mañana no será ese día especial: y aún así te deseo buena suerte, porque aunque busquemos, o busque, razones, no las hay: no las hay porque la vida siempre ha sido así.

Me gustan mucho los días fríos y sin sol, donde recuerdo esos momentos que tuve contigo, sin razones; y mi corazón despierta hoy y siempre flechado de un nuevo sueño, recordando lo que ella me enseñó, como si nunca nos hubieramos dicho adiós.

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